domingo, 28 de agosto de 2011

Paremos la moto...

 ...y bajemos la ventanilla.

 Es que recién me tomo un segundo para preguntarme...:
                                                             
                                  1_¿Cuando fue que mi mamá dejó de cerrarme la puerta cuando empezaba a tocar la guitarra y empezó pedir que saque temas que a ella le gustan?

                                  2_¿En que momento los muchachos dejaron de "soportar" que los atosigue a zambas y a empezar a llamarme "el guitarrero" del grupo?

                                 3_¿Cuándo llegué a naturalizar que los que me escuchen me coronen con la gracia inmortal del aplauso?

                                 4_¿Cuándo fué la 1era vez que pude hacer llorar a alguien con un tema?

                                 5_¿Desde cuándo la gente me filma cuando hago una canción?

                                 6_¿Cómo es que ya me subí(eron) dos veces en un escenario?

                                 7_¿Cómo carajo aprendí a llegar a sol de pecho?

 No tengo una respuesta clara para todo esto. Pero hoy me recordé a mi mismo, no hace mucho, pensando que iba a ser imposible cualesquiera de las cosas antes nombradas.

 Hay un grupo de gente que anda subiendo mucho folclore a sus muros de face, gente con la que guitarreo muy a menudo, y yo no sé bien si algo tengo que ver en eso o no, pero la posibilidad me emociona.

 Y me recuerda a mi viejo, que también me sufría cuando cantaba malísimo en mi cuarto (siempre canté fuerte para colmo) y se tuvo que ir ahora que le pego a una que otra nota.

 A un punkrockero el otro día se le reían porque ahora escuchaba folclore y dijo "disculpá que recién haya descubierto mis raíces." Me tocó el alma.

 Todo esto se resume en un gracias. Gracias a mi hermana que me mandó mi bella Alpujarra desde Bs. As. Gracias a mi flía que me soportó tantos años de ladrar. Gracias a los que alguna vez me aplaudieron, a los que demuestran creer en mí cantando conmigo, pagándome un vino o comprándome cuerdas. A los artistas que admiro (el Aldito, obvio). A los que ya no pueden guitarrear conmigo entre vino y vino (Franquito, un abrazo), y a mi viejo que me puso la primer guitarra en las manos con aquél cursito básico de folclore. Y gracias a la vida que hoy me deja cantar con el corazón cada vez, como quise siempre; porque la noche es canto, el canto es vino, y el vino, el vino es amistad.


"La muerte vive celosa 
de mi amada flor, la vida.
Dicen que me anda buscando. 
Ojalá si un día me pilla
me halle machao' y cantando 
pa' que se muera de envidia."



2 comentarios:

romi dijo...

es lindo saber que todos alguna vez podemos volver a gustar y amar a nuestras raices...
hoy t quiero dar las gracias porque sin querer encontrè este espacio de letras amalgamadas de sentimiento y emociones...
es muy lindo todo lo que hoy encontre aqui... y volverè porque sè que encontrarè lineas cargadas de nuevas palabras...lo siguiente, aunque no sea enteramente de nuestras raices, se aplica a lo que tu haces en este sitio:
"Mientras se rie el alma sin que los labios rian, mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila, mientras el corazon y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos: habrà poesia." de A. Becquer.
espero que mi comentario sea de tu agrado... saludos

Nicolás Gallardo o "gallito" dijo...

Gran cita la de Gustavo Adolfo. Y es verdad, acá vive la nostalgia y el recuerdo. Quizá también la tristeza, pero ¿para qué sufrirla? Mejor es compartirla, o crear a partir de ella.
Un abrazo.